El núcleo de esta expansión es la liga Runes of Aldur. Olvidaos de los antiguos diarios de expedición; ahora la exploración oceánica toma el relevo, permitiéndonos navegar en busca de secretos antiguos. El sistema de Verisium Runeforging y las recetas rúnicas prometen una profundidad de crafteo que obligará a los teóricos de builds a desempolvar sus calculadoras para optimizar cada pieza de equipo.
Para quienes buscan nuevas formas de jugar, la llegada de dos clases de ascendencia cambia el panorama del combate:
- Martial Artist (Monk): Especializado en combate cuerpo a cuerpo fluido y movilidad extrema.
- Spirit Walker (Huntress): Enfocada en la comunión con la naturaleza y ataques a distancia con soporte espiritual.
El endgame ha recibido una cirugía mayor bajo el nombre de Origins of Divinity. Se ha eliminado el sistema tradicional de puntos de Atlas por mapas, sustituyéndolo por un nuevo Árbol Pasivo del Atlas y el sistema de progresión Masters of the Atlas. Esta reestructuración integra mecánicas clásicas como Delirium, Breach y Abyss de forma orgánica, ofreciendo un contenido más cohesivo y con mayor peso narrativo.
En el apartado técnico, los cambios en las mecánicas de Leech (succión) y la nueva fórmula de Deflect (desvío) sugieren un meta más táctico. Junto a la defensa Runic Ward, los jugadores tendremos que replantearnos la supervivencia en los mapas de nivel alto. Return of the Ancients no es solo un parche; es la base sobre la que se construirá el futuro competitivo de la secuela.
