Veinte años después de la caída de Kitava, la corrupción vuelve a extenderse, pero esta vez los jugadores tendrán herramientas clásicas para enfrentarla. Grinding Gear Games ha confirmado que el contenido de "Return of the Ancients" recuperará uno de los objetos más queridos por la comunidad. Los Facebreaker no son solo unos guantes; son la base de un arquetipo completo que permite renunciar a las armas convencionales para destrozar enemigos a puñetazo limpio.
En la secuela, el enfoque en el combate visceral promete hacer que las builds de "unarmed" se sientan más pesadas y satisfactorias que nunca. La mecánica de combate basada en golpes directos encaja perfectamente con el nuevo sistema de animaciones de Path of Exile 2, donde el posicionamiento y el impacto físico tienen un peso real en el gameplay.
Junto a este clásico, se ha presentado el Auspex. Aunque los detalles específicos de sus estadísticas se mantienen bajo llave, su inclusión sugiere una sinergia con la exploración de las nuevas amenazas que surgen en una Wraeclast en reconstrucción. Estos objetos únicos no son solo incrementos de daño; son piezas que definen cómo interactuamos con el mundo y sus peligros.
¿Cómo afectará el Facebreaker al meta de combate?
El regreso de este objeto implica que el equipo de desarrollo ha logrado equilibrar el combate sin armas dentro del nuevo sistema de habilidades. Para los jugadores, esto significa una diversidad de builds inmediata desde el lanzamiento, permitiendo estilos de juego agresivos que ignoran la progresión tradicional de armas en favor de potenciar la fuerza bruta del personaje.
