El cambio más impactante llega con la introducción de los Derechos Urbanos. Ahora, las ciudades no son solo puntos en el mapa, sino entidades que requieren una gestión política activa. Podremos otorgar privilegios para especializar núcleos urbanos, lo que consume poder gubernamental. Sin embargo, hay que tener cuidado: revocar estos derechos será un proceso doloroso que podría desestabilizar el estado, añadiendo una capa de riesgo histórico muy necesaria.
Para quienes buscan crear la joya de la corona, aparece el rango de Megalópolis. Solo las capitales con más de 400.000 habitantes podrán alcanzar este estatus, desbloqueando bonificaciones masivas a cambio de desafíos logísticos proporcionales. Mantener una población de tal magnitud requerirá dominar el nuevo sistema de Órdenes de Comercio, que permite automatizar prioridades de importación y exportación mediante la Capacidad de Mercaderes.
El sistema de comercio también abandona los límites de rango rígidos. En su lugar, el parche 1.2 implementa un escalado continuo basado en el costo de la ruta. Esto significa que la Presencia Marítima ahora reduce directamente el coste de los caminos comerciales, haciendo que el control de los mares sea vital para la eficiencia económica. Además, el crecimiento de la población será más orgánico para campesinos, burgueses, nobles y clérigos, limitando las promociones artificiales para reflejar mejor la demografía de la época.
