El núcleo de esta actualización reside en las siete fases o capítulos que atravesará la Iglesia. Desde la Fragile Unity hasta el Saeculum Obscurum y las fases de Cruzada, cada etapa aplicará modificadores únicos tanto a los gobernantes como a las instituciones eclesiásticas. Lo interesante para nosotros como jugadores es que estas fases no cambian por puro azar; se mueven mediante un sistema de Catalizadores.
Los Catalizadores son acciones directas en el mundo de juego que impulsan la progresión de la Iglesia. Conversiones masivas, guerras santas, grandes construcciones o decisiones políticas de los soberanos actuarán como motores de cambio. Esto significa que nuestras ambiciones territoriales ahora tienen un peso teológico real que puede precipitar una era de fervor o hundir a la cristiandad en el caos.
Para quienes busquen un control más directo, las Bulas Papales serán la herramienta definitiva. Los jefes de fe católicos podrán dictar decretos para convocar cruzadas, declarar herejías o permitir ciertos preceptos. Incluso con una autoridad baja, estas bulas permitirán dirigir el rumbo de la fe, creando un juego de poder fascinante entre lo secular y lo divino. Si eres un monarca que busca desafiar la ortodoxia o un fiel defensor de Roma, las reglas del juego están a punto de volverse mucho más complejas y gratificantes.
