A diferencia de los señores feudales, los mercaderes operan a través de una Compañía familiar. El núcleo de esta experiencia es el equilibrio entre el Oro y el Prestigio. Mientras que el oro permite expandir el tamaño de la empresa, el prestigio es vital para mejorar el Domicilio, un palacio que sirve como sede de operaciones y símbolo del estatus de tu linaje. Este enfoque permite una progresión vertical muy profunda sin necesidad de pintar el mapa de tu color.
La especialización será clave para sobrevivir en un mundo de intrigas. Podrás elegir entre diversos propósitos para tu compañía:
- Artesano: Focado en la producción de bienes de alta calidad.
- Acreedor: Para convertirte en el banquero de reyes y papas.
- Especulador de guerra: Ideal para quienes buscan lucrarse con el caos de las cruzadas.
- Caravanero: Centrado en la logística y las rutas comerciales de larga distancia.
Una de las mecánicas más interesantes presentadas es la Unidad de la Casa Mercante. Aquí es donde entra el componente de rol puro: deberás decidir si prefieres mantener lazos familiares fuertes, lo que genera más prestigio, o si prefieres contratar a Asociados externos altamente cualificados para maximizar la competitividad, a riesgo de debilitar la cohesión de tu propia sangre. Además, los contratos comerciales ofrecerán objetivos específicos (Oportunidad, Unidad o Lujo) que dictarán tu estrategia a corto plazo.
No todo será ganar dinero de forma honesta. Los mercaderes dependen de Patrones que otorgan cartas comerciales, pero un jugador astuto puede abusar de estos privilegios para beneficio personal. Eso sí, ten cuidado: si te pillan, el castigo puede arruinar décadas de reputación familiar. Silk & Silver parece estar diseñando un sistema donde la bolsa de oro pesa tanto como la espada.
